lunes, 11 de febrero de 2013

Si rayo lo patético lo digo.


Nada podía hacérseles a Marie y Harry, estaban tan enfadados uno con el otro que la chica había subido corriendo a su habitación y había cerrado tan fuertemente las cortinas de la ventana que daba a la mansión de los chicos, tan fuerte que casi las tiras. No es que me preocupara mucho lo que iba a decir el rizoso, si no lo que ella iba a hacer. Durante toda la mañana siguiente intenté entrar varias veces en su habitación para hacerla entrar en razón para que se disculpase (aunque yo bien sabía que mi amiga no tenía ni pizca de culpa) pero alguien tenía que dar el primer paso y ninguno de los dos cedía el brazo. Al mismo tiempo intentaba mantener en secreto mi salida de esta noche con Niall e intentaba prepararme para ella. Cuando era pequeña solían decirme que siguiera mis sueños y ahora que casi los tenía al alcance de unas horas realmente no sabía si quería conseguirlos. Me entraba un pánico terrible solo de pensar que iba a ir a cenar con el irlandés más deseado de toda la Historia. A lo mejor no el más deseado pero sí el más tierno.
Marta sospechaba algo, y me preocupaba totalmente que pudiera decírselo a Carla. Porque ella podría arruinar por completo la intimidad de la salida. Valeria no tenía ni la más remota idea, o eso quería yo pensar. Y Marie estaba tan centrada en sus propios problemas que no se percataba de lo que le pasaba al resto del mundo. Salió de su cuarto en un par de ocasiones y solo lo hizo para comer algo. Deambulaba por la casa como un zombi y Carla se limitaba a mirarla y decir:
-Esta chica parece tonta.
Algo que enfadaba a Valeria, tanto que terminó por salir del salón y encerrarse en su cuarto también, y como yo no quería disfrutar de la infernal compañía de las hermanas sarcasmo me largué a solucionar mis propios problemas, ¿Qué coño iba a ponerme? Mi vestidor estaba lleno de preciosas prendas, vestidos despampanantes, camisetas divinas, blusas perfectas (`palabras textuales de Marta) Y sin embargo yo no tenía ni idea de que llevar. Ni siquiera sabía dónde íbamos a ir, lo que me daría una imagen más clara de mi vestimenta. Pero ni eso. Me senté en la moqueta y me masajeé las sienes. ¿Por qué era tan difícil ser feliz? Volví a levantarme dispuesta a encontrar mi ropa. Agité frente a mí una blusa azul marino y otra rosa. Suspirando descarté la última, y recogí unos pitillos rojos del suelo. Como toque final elegí unas sandalias del mismo tono que la blusa. Salí sigilosamente del vestidor, cerrando la puerta sin hacer ruido. Corretee a mi habitación y cerré dando un portazo, queriendo hacer creer a Carla que Marie volvía a estar de mala ostia. Daba pena echarle toda la mierda encima a la pequeña, pero era lo más creíble.


Cuando a las ocho sonó el timbre casi me da algo, Niall era tan sumamente puntual que hasta daba miedo, bajé corriendo las escaleras y me lancé a abrir la puerta tan rápido que embestí a Marta para que no alcanzara la entrada. Al abrir la puerta me encontré con el rubio plantado en la puerta, con un traje y unas flores.
-¿Claveles?- dije mirándolo de arriba abajo.
Se encogió de hombros ligeramente y me disculpé diciendo que tenía que coger el abrigo. Subí a arriba para coger una chaqueta, y antes pasé por la habitación de Marie, sabía que ella tendría algo que ver. Era imposible que si se montaba algo la pequeña no estuviera en el ajo.
-Marie- dije entrando.- Me hace mucha gracia que te hayas enterado de mi cita con Niall, pero ni pizca que le contases que mis flores favoritas son los claveles.
-Por favor Pau, te encantan los claveles y Niall, no es una combinación explosiva.- respondió con voz angelical.
-Oh si, también es una combinación explosiva Fleet Street, Harry y Marie- contraataqué.
Aquello fue un golpe bajo con todas las de la ley. Su boca se encerró en una firme línea que denotaba todo su enfado. Me dedicó una sarcástica sonrisa y me largué de su habitación dispuesta a pasar una buena noche. Bajé las escaleras corriendo de nuevo y volví a la puerta, dónde el irlandés seguía esperando fielmente. Cerré y le dediqué una sonrisa.
-¿Bueno y dónde vamos?- dije sonriente.
-Todo a su tiempo pequeña, primero vamos a esperar, la cita de Louis tampoco puede tardar mucho.
¿La cita de Louis? ¿De qué iba esto? ¿Una cita doble? ¿Con quién coño salía Tommo?  Me giré hacía la casa de la tía de Marie a tiempo de ver como Valeria salía de ella, totalmente arreglada y Louis la alcanzaba más o menos dónde estábamos nosotros. Mi cara era épica.
-No puede ser- balbuceé - ¿Qué coño pintas tú aquí?
-Podría decírsete lo mismo.- me replicó Valeria.
Miramos a los chicos al mismo tiempo, esperando una respuesta.
-Pues verás, yo había reservado mesa para dos, pero Lou también había quedado y decidimos reservar juntos.- Respondió sonrojándose Niall.
Arqueé una ceja, volviendo a mirar al mayor de los chicos, y suspiré. Qué se le iba a hacer.
-¿Y tú porque no me dijiste que salías hoy?- Siseó Valeria.
-Porque en teoría ninguna de vosotras ni de ellos tenía que saber que Niall y yo habíamos quedado, ¿por qué no me lo dijiste tú ya que estamos?- Contesté secamente.
-Bueno ya paso chicas.- Dijo Louis mirando por el retrovisor.- Dejemos las cuestiones de intimidad aparte.
Me enfurruñé y aparté la mirada de mi amiga para dirigir la vista a la carretera, no tenía ni idea de a dónde íbamos, pero tampoco era que me preocupara mucho, ahora que sabía que no iba a estar sola con el irlandés  las cosas perdían parte de su encanto y de su gracia. Vale que me ilusionara que Valeria saliera con Louis, pero que saliera también con Niall y conmigo no me hacía ni la más remota gracia y estaba dispuesta a que los chicos lo notaran por encima de todo. Como si tenía que tirarme en medio del restaurante y montar una escenita. Si algo había aprendido después de tantos años de amistad con Marie era que actuar siempre funcionaba con los tíos.
Durante el trayecto en coche se produjo un incómodo silencio que Niall trató de llenar con la radio, pero eso solo hizo que yo me cabreara más. Suspirando el irlandés se bajó de un salto del coche nada más que Louis aparcó. Abrió mi puerta y se rio de mi expresión de enfado.
-Pues a mí no me hace ni puta gracia.- Le dije con una mueca.
-Pues a mí sí Paula, sino no me reiría- respondió él con una sonrisa.
-Eres idiota chaval.
-Pues anda que tú…
-¿Qué yo qué?- pregunté intrigada mientras el negaba con la cabeza.- No pues ahora me lo dices.
Entró al restaurante riendo, y no pude evitar esbozar una sonrisa, a pesar de todo no podía enfadarme con él, y a lo mejor la velada no era tan mala como yo esperaba.

domingo, 3 de febrero de 2013

The A Team


La cara de la pequeña se iluminó y nos apartó a todos de un manotazo, era evidente que estaba deseando largarse de aquella habitación, estaba recorriendo con la vista las paredes de la estancia cuando que gritaban.
-¡HABÉIS VISTO!- chillaba presa del pánico Valeria.- ¡SE VA A LARGAR POR MEDIO DE LONDRES CON FIEBRE!
-Relájate Valeria.- dije, mientras Marie posaba los ojos en mí suplicando que no me echase atrás en la idea.
-Louis- empezó Liam.- Quizás sea mejor esperar a que le baje la temperatura.
Negué con la cabeza, no podía soportar la idea de Harry solo por Londres, sin saber dónde estaba. Era mayor y podía hacer lo que quisiera, pero en mi mente aún se formaban las imágenes del chico de dieciséis años que había conocido.
-Por favor Valeria.- decía Marie dulcemente.- No me va a pasar nada, Louis no va a permitir que me quite la chaqueta, ni el pañuelo, y está claro que no podré quitarme el par de medias de debajo de los vaqueros.- Continuó señalándome.
La pequeña salió de la habitación correteando para ir a buscar unos zapatos y todos seguimos su ejemplo, bajamos a la cocina, que era casi tan grande como la nuestra. Quedaba de entredicho que la tía de Marie estaba forrada, pero ellas nunca hablaban de ese hecho, claro estaba que habían llegado el sábado, pero tampoco parecía que supieran de dónde provenía el dinero. Y lo más raro es que la pequeña tenía algo en su inglés que sonaba familiar, algo de acento quizás. Pero nunca habían mencionado que en realidad no fuera española de nacimiento. Todo lo contrario.
-Pues si tan preocupada vas a estar lárgate con ellos- soltó Marta como una granada sin control. Estaba claro que le hablaba a Valeria.
-Por favor Marta no podemos dejarla sola.- decía Paula ahora. Y empezaron una discusión en español, solo Niall parecía pillar alguna palabra, obviamente hablaban en su lengua materna para que no nos enterásemos de lo que decían. Aunque parecían algo enfadadas. Carla vociferaba palabras rápidamente y todos girábamos la cabeza del lado izquierdo donde estaban Paula y Valeria al derecho donde Carla y Marta defendían su opinión, al igual que un partido de tenis. Marie bajó las escaleras gritando para zanjar la discusión. Y se volvió a nosotros para volver a hablar en inglés:
-Vienen todas.- dijo encogiéndose de hombros, al ver la expresión de la cara de Zayn que dejaba al descubierto una inquietante curiosidad continuó- Discutían porque Valeria no quería dejarme sola y Paula tampoco, Marta y Carla pensaban que puedo hacer lo que quiero.
-De acuerdo- contestó Niall por mí. El irlandés tenía una motivación extra porque vinieran el resto de las chicas, se le notaba a la legua y esa motivación tenía nombre, apellidos y ojos marrones.- Pues vamos.
-Haber genio.- Soltó Zayn.- ¿Dónde está Harry?
Todos nos giramos a mirar al rubio, que se sonrojó y miró al suelo. Estaba claro que no tenía ni idea de dónde estaba Hazza. Volví los ojos a Marie, que ya sacaba su móvil y marcaba un móvil rápidamente. Liam hizo un gesto para que todos nos calláramos y yo me dejé caer al lado de Valeria en el sofá que parecía enfurruñada. La observé, mientras miraba a la pequeña que parloteaba con el rizoso.
-¿Dónde coño está Fleet Street?- chilló nada más colgar.
Comenzaron a correr imágenes por mi mente la última vez que Harry había ido a Fleet Street había terminado inmerso en una pelea con dos tipos llenos de tatuajes, y Zayn y yo habíamos tenido que salvarle el culo. Miré a Liam, era evidente que pensaba justo lo mismo que yo y que estaba visiblemente preocupado. Así que decidí encaminarme hacia la puerta seguido de nueve personas. Tuvimos que coger los dos coches porque  necesitábamos llegar lo más rápido a la calle.
-Vale.- Dije arrancando mientras miraba a Marie que estaba sentada en el asiento del copiloto.- ¿Dónde está exactamente?
La pequeña se encogió de hombros y vi por el retrovisor cómo Zayn se apresuraba a transmitir esa información a Liam que conducía el otro coche.
-La última vez- intervino el irlandés.- Estuvo en uno de los bares de la parte más norte de la calle.
-No creo que este allí.- Observó el musulmán.- Más bien supongo que este en uno de los bancos.
Yo seguía conduciendo y atendiendo a las posibles informaciones nuevas, conducía lo más rápido que me permitía la ley de conducción londinense. Apenas había aparcado el coche cuando Paula empezó a señalar y a darnos voces para decirnos que había visto una cabellera rizosa. Yo fruncí el ceño, estaba seguro de que había más de una cabellera rizosa en Londres y que era poco probable que fuera Harry. El móvil de la más pequeña vibró y contestó. La conversación al otro lado no era entendible pero la chica se limitó a contestar con “Hums” y “Ah” y luego exclamó:
-¡Para nada! Me he escapado de casa para venir a buscarte- dijó esbozando una tímida sonrisa.- ¿Dónde estás exactamente?
Señaló al fondo de la calle y echó a correr con el móvil aún en la oreja.
-Mierda- exclamó Liam echando a correr detrás de ella.
No me costó seguirle el ritmo pero al resto de chicas sí, Zayn se quedó más atrás con ellas mientras Marie recorría grácilmente la distancia que le separaba del lugar dónde estaba Harry. Niall estaba a mi lado y me dio un codazo.
-Lou, míralo allí- dijo, al mismo tiempo que agarraba a Marie.
-Hazza- gritó la chica ilusionada.
-Dijiste que te habías escapado- exclamó el rizoso indignado.- Me prometiste que no le dirías a Valeria dónde estaba.
-Y no lo hice- se defendió la pequeña.- Se lo iba a decir a Louis porque es el mayor pero en su lugar contestó Zayn. Le hice prometer que no diría nada pero me mintió.
Comenzaron una discusión en medio de la calle y todo el mundo se giraba a mirarlos, después de cinco minutos de voces se había formado un grupo de curiosos entre los que destacaba una pandilla de chicas que probablemente nos habría reconocido y querría saber que se cocía entre sus ídolos. Y no era que se me hubiera subido la fama a la cabeza pero una de ellas llevaba un colgante que decía algo así como “I love One Direction”.
-Ya es suficiente- dijo Valeria tratando de enfriar el ambiente.- Lo discutís luego en casa, van a terminar deteniéndonos por alteración del orden público y no me apetece nada acabar en Scotland Yard.
Agarré a Harry con el brazo y lo arrastré hacia los coches, le metí en el mío y Liam hizo lo propio con Marie, lo que menos queríamos era una discusión en medio del vehículo que pudiera provocar una distracción del conductor y que todos acabáramos en un accidente en medio de la ciudad.
Al llegar a casa, la más pequeña se escabulló rápidamente hacia su domicilio sin ni siquiera dirigirle una mirada a Harry o a cualquiera de nosotros, era evidente wue estaba enfadada y enfurruñada. Nadie dijo nada, si tenían que arreglar algo tendrían que ser ellos solos.

domingo, 27 de enero de 2013

Por si muero mañana yo ceno con Niall Horan


Paula evitó la mirada del chico y dio un paso a la derecha, pero él se interpuso y volvió a insistir preguntando. Paula camino hacia la izquierda esta vez y Niall volvió a bloquearle el paso.
-¿Me vas a dejar pasar?- inquirió la chica cabreada.
-No hasta que me respondas si mañana tenemos una cita o no- respondió el irlandés rápidamente.
Paula llevó la mirada a los ojos del chico y arqueó una ceja, suspiró y asintió. Niall se apartó y ella avanzó hasta los estantes de la pasta. Luego oyó que le gritaban:
-¡Te paso a buscar a las ocho!
A la chica se le escapó una sonrisa mientras negaba con la cabeza y elegía que paquete llevarse.
Marie estaba confusa, si Harry se había largado de casa tenía que tener una razón, pero por qué Liam pensaba que ella sabía dónde estaba. Allí había gato encerrado, estaba más que claro. Volvió a agarrar el teléfono y marcó el número del rizoso. Un timbre, dos, tres.
-¿Sí?- preguntó él.
-Explícame que está pasando- pidió ella impacientemente- Valeria acaba de decirme que Louis la llamó para que me preguntase si sabía dónde estabas porque te habías ido de casa hace una hora y no tenían noticias tuyas.
-Vale, empezaré por el principio- dijo Harry.
Marie escuchó atentamente el relato del pequeño de los chicos. No sabía muy bien qué hacer, no podía decirle a Valeria que en realidad sí que sabía dónde estaba, porque eso era traicionarle. Pero si no se lo decía e estaría mintiendo y ella nunca le mentía a sus amigas.
-¿Marie?- preguntó- ¿me prometes que no se lo vas a decir a Valeria?
-Sí- susurró ella. Al fin y al cabo Harry había dicho Valeria y no Louis…
El móvil del mayor de los chicos sonaba en la mesa del salón esperando que alguien lo atendiera. Zayn apagó su cigarrillo y lo alcanzó con la intención de llevárselo a Louis, pero miró la pantalla “Marie” descolgó y la chica comenzó a parlotear tan rápidamente que Zayn se preguntó de verás si era española, tenía un poco de acento parecido al de Harry pero al principio no le había dado importancia, sin embargo ahora le estaba haciendo pensar mientras escuchaba el relato de Marie.
-Mmm…-respondió él cuando ella hubo terminado de contarle la historia.- Soy Zayn, pero se lo diré a Louis.
-¡No!-chillaron al otro lado.- Zayn por favor, esperaba que Louis contestara pero si lo sabes tú solo mejor, Harry me hizo prometer que no se lo diría a Valeria y vosotros no sois Valeria, me valía cualquiera sinceramente.
Colgaron, y Zayn se quedó mirando el teléfono sin saber muy bien qué hacer.
Marta caminaba por las calles londinenses de vuelta a casa cargada de bolsas, al igual que Paula y Carla. Estaba agotada y no habían pasado más de las 12 del mediodía, pero hacer la compra en Londres cansaba más de lo que realmente le gustaba. Se giró para intervenir en la conversación que llevaban sus dos acompañantes y en la cual Carla acababa de afirmar que los mejores libros de vampiros eran los de Crepúsculo, sin embargo Paula atacaba con Crónicas vampíricas y a diferencia de ellas Marta odiaba los libros de vampiros.
A veces se sentía algo desplazada, había sido la última en formar parte del fandom directioner y a día de hoy apenas había oído hablar de Little Mix. Prefería quedarse en casa viendo la tele a leer un libro como haría Marie, o salir a hacer fotos como Paula, quizás ir al teatro como Carla o bailar como Valeria. Era por así decirlo la más diferente y a veces se sentía extrañamente mal.
Louis volvía a darle vueltas al asunto en su cabeza ¿dónde coño se había metido Harry? Se sentía obligado a encontrar al rizoso porque a pesar de todo él era el mayor y Harry el pequeño. En el corazón del de Doncaster había un sentimiento de culpa que difícilmente iba a poder aplacarse, porque no tenía nadie que le diese un hombro en el que apoyarse, era Louis Tomlinson, sí, pero en ocasiones se sentía muy solo. Volvió al salón y se encontró a Zayn con su teléfono en la mano.
-Haber como te digo esto- dijo el musulmán.- Acaban de llamarte, querían hablar contigo pero ella me ha dicho finalmente que se sentía mejor hablando conmigo.
-¿Ella?- le interrumpió.
-Sí, ella.- continuó Zayn como si Louis no hubiera dicho nada.- No puedo decirte quién es porque le hice la promesa de no decir nada, sin embargo voy a romper parte de ese trato diciéndote que Harry está bien. Porque sé que es tu prioridad en estos momentos y que te sientes mal.
Louis respiró aliviado, Hazza estaba bien, sin embargo ¿quién era ella? ¿Qué le estaba ocultando Zayn? Negó con la cabeza y cogió su móvil, para volver a encerrarse en su habitación y mandar un inocente mensaje que podría tener como consecuencia la Tercera Guerra Mundial. Lo escribió, y dudó entre darle al botón de enviar o no.  Entonces Zayn abrió la puerta para decirle:
-No Louis, no fue Valeria la que llamó.
Y borró rápidamente el mensaje, porque a fin de cuentas no quería preocuparla.
Niall correteaba felizmente por la zona de comida del supermercado. Paula iba a salir con él al día siguiente y eso provocaba en el irlandés la felicidad más absoluta desde que habían quedado terceros en The X Factor, por lo que estaba mucho más alegre que de costumbre. Porque dichosas españolas, era lunes, habían llegado de sábado y ya estaban revolucionando la casa. Cuando las vio de primera mano nunca pensó que pudieran llevar dentro personas tan complejas, dulces, divertidas, alegres y bordes en ocasiones.  
Volvió a casa y comprobó que Harry aún no estaba en casa, pero Louis le anunció alegremente que tenían noticias de él, no proporcionadas por el rizoso en primera persona si no de una fuente de confianza. De que el chico estaba totalmente a salvo y paseando por Londres a su aire.
-¿Por qué no vamos a buscarlo?- preguntó Liam.
-Pues porque está claro que no podríamos hacerle entrar en razón.- Bufó Louis.
-Pero yo sé de una persona que si podría.- Contestó Niall rápidamente...

-No, no, no y no.- Contestó Valeria enfadada.- Me niego a que saquéis a Marie de casa cuando aún no está curada.
-Es mayor de edad Valeria puede decidir por si sola y ni siquiera les has dejado preguntarle.- Salió en su defensa Carla.
-Porque, sabe de sobra que va a aceptar- comentó Marta desde el sofá.- Hablamos de Marie, ¿recordáis cuando se pasaba los recreos cantando las alabanzas de los hoyuelos de su querido Hazza?
Louis dio un paso adelante y Valeria se hizo a un lado para dejarle entrar, recorrieron la casa como si la conocieran como la palma de su mano y entraron en la habitación de la más pequeña con las cuatro chicas restantes a sus espaldas. Niall se sentó en la cama y le dijo a Marie:
-¿Vienes con nosotros a buscar a Harry?

domingo, 20 de enero de 2013

El señor Styles ahora es espía


Valeria seguía preguntándose por qué narices Harry no se había apartado de la ventana en todo el tiempo que ella llevaba en la habitación; parecía nervioso y agitado. Siguió esperando, era evidente que el termómetro inglés tardaba más que el español. Mari se había puesto enferma, como ella era más chula que nadie había ido en shorts y luego pasó lo que pasó, que pilló un catarro padre. La más pequeña volvió a estornudar, el aparato pitó porque la chica se había vuelto a mover. Valeria suspiró y decidió sin más que Marie tenía fiebre.
Harry paseaba por la habitación; ¿por qué estaba Valeria en el cuarto de Marie? ¿Estaría enferma? ¿Debía ir a preguntar? Se sentó en la cama y volvió a mirar, nada, allí seguían ambas chicas. Tomó una decisión, se puso la chaqueta y se apresuró a salir de la habitación. Bajó las escaleras e irrumpió en la cocina; Niall estaba comiendo (para variar) y Liam fregaba los cacharros. Louis estaba en el salón y Zayn fumaba un cigarrillo.
-¿Dónde vas con tanta prisa y tan temprano Harry?- preguntó el mayor de los chicos observándole.
-Por favor Louis- rió Niall- Paula me dijo esta mañana que Marie estaba enferma, es obvio que Hazza va a cuidarla.
El pequeño se sonrojó, cómo había descubierto el irlandés que iba a casa de las chicas.
-Pues si pretendes ir a casa de las vecinas procura no ir en zapatillas- observó Liam.- Ahora tiene complejo Marie, ella perdía los shorts y él los zapatos.
-Bueno ya valió de reírse de mi ¿no?- gritó enfadado el rizoso. Se puso unos playeros y luego salió dando un portazo.
-Os habéis pasado- dijo Zayn apurando su cigarrillo.- Yo solo digo eso.
Carla se estaba desesperando, de verás era difícil encontrar un supermercado en Londres, ya le había quedado claro que no iba a tener un Mercadona, ni un Alimerka, pero a lo mejor un Eroski…
-Nada en la calle de atrás- volvió a decirle a Paula, que no paraba de mirar su IPhone y de reír.- Vale ahora en serio ¿con quién hablas?
La mediana volvió a apartar el teléfono, estaba claro que ocultaba algo. La mayor suspiró y siguió mirando a los lados. ¿Dónde narices se había metido Marta?
-Eh, Carla, Marta dice que tiene un súper dos calles más adelante- chilló Paula.
Emprendieron el camino, por fin habían encontrado un lugar donde comprar, Valeria no sabía qué suerte tenía, esto no era mejor que quedarse en casa cuidando de Marie, a ella no la engañaban.
Niall esperaba pacientemente que Paula contestase al teléfono, técnicamente le había hecho chantaje para que le diera su móvil y una cita; a cambio la chica conseguiría saber que había pasado el sábado. El rubio oyó vibrar su móvil y volvió a sonreír: “¿Mañana?” Escribió, la chica contestó con una carita sonriente y una afirmación. Recogió la cocina y salió a dar una vuelta, o más bien a buscar a Harry.
Marie se sentía impotente, con Valeria observándola todo el rato no podía llamar al número de teléfono, aún guardaba el papelito en el bolsillo de su pijama. Su móvil estaba en la mesita, esperando a ser usado. Suspiró, odiaba estar enferma y encima tener a su amiga trajinando por su cuarto, tratando de colocar cosas que ya estaban colocadas.
-Valeria, lárgate- dijo ella- lo estás deseando venga fuera.
La echó casi a patadas y una vez la otra chica hubo cerrado la puerta Marie se volvió a meter en su cama, tenía mucho frío, cogió el número y llamó…
Marta caminaba por los pasillos de supermercado atónita, era increíble la de cosas que había en aquella tienda y parecía tan pequeña. Aún no controlaban bien cuantas libras había aproximadamente en un euro pero ella creía que las cosas eran más caras en Londres. Dejó atrás el pasillo de las bebidas y se adentró con Paula y Carla en la sección de la panadería.  Particularmente llevaban una ajetreada discusión sobre que pan llevarse, normalmente la que compraba el pan era la pequeña y ella estaba enferma. Paula anunció que iba a ir a por pasta y Carla y Marta siguieron mirando el expositor.
Louis miraba la tele con gesto despreocupado, sonreía, como siempre pero en su interior una voz le decía que tenía que ir a buscar a Harry; el pequeño se había ido sin decir a donde y de eso hacía más de una hora. Estaba preocupado, aunque solo un poco. Había llamado a Valeria y ella estaba segura de que Harry no estaba en su casa, pero mencionó que Marie llevaba una mañana muy tensa, y que la había echado de su habitación, como si ocultara algo que ella no podía saber. Se acomodó otra vez, y cambió de canal; un documental de animales, una serie de dibujos animados, las noticias, una película repetida, la emisión del partido de fútbol de la liga inglesa. Nada decente según su estilo. Apagó el aparato y sacó su teléfono. Vacío de llamadas, eso sí, tenía el Twitter petado de menciones pidiendo que le siguieran. Sin ánimo ninguno anunció que iba a hacer una Twitcam, a lo mejor eso cambiaba su humor. Más tweets revolucionarios.
Harry volvía del centro de Londres con una bolsa en la mano, más o menos las chica tenía que llevar esa talla por narices, no era demasiado fuerte, siguió caminando mientras pensaba seriamente en lo que le habían dicho los chicos. Era evidente que se habían dado cuenta de que quería a Marie, al menos estaba claro para ellos. Harry también lo tenía claro, pero no sabía qué pensaría ella. Desde un principio ellas habían dejado claro que eran fans del grupo, y por supuesto que le gustaría salir con ellos. El miedo que tenía el rizoso era que ellas simplemente salieran con ellos para aprovechar su fama, no creía que las españolas fueran capaces de eso pero con el tiempo había aprendido a no estar seguro de nada. Su móvil sonó, y miró la pantalla descuidadamente. Un número que no reconocía, ¿podría ser ella?
-Hola- saludó tímidamente Marie al otro lado de la línea- ¿con quién hablo?
-Pensé que no ibas a llamar nunca- rió él.
¿Harry? Marie no se lo podía creer, Harry Styles, el mismísimo Harry Styles había montado todo ese rollo para conseguir su número. Imposible, que va, estaba soñando, eran alucinaciones por la fiebre. Apenas habló con él diez minutos y su expresión había cambiado por completo. Una sonrisa cruzaba ahora su rostro. Valeria abrió la puerta de pronto.
-¿Estás mejor?- preguntó su amiga, ella asintió.- Verás, acaba de llamarme Louis, no sé como decírtelo, hace apenas una hora Harry se largó de casa y Liam pensaba que quizás tú supieras algo.
-No- mintió ella, a fin de cuentas no se veía capaz de contarle a Valeria lo de la nota.- Nada desde ayer.
Paula buscaba algún tipo de pasta diferente para probarla, iba distraída mirando las estanterías cuando se chocó con alguien.
-Perdona- dijo ella- iba pensando… ¿Niall?
-Hola- exclamó el irlandés- ¡Qué sorpresa verte por aquí!
Paula puso los ojos en blanco, él y su felicidad constante, esos eran los factores que la hacían pensar en el chico constantemente.
-Entonces, se supone que mañana tenemos una cita ¿no?- preguntó inocentemente él. 

jueves, 17 de enero de 2013

Feels like snow in September


Volvía a llover, Marie abrió el paraguas, delante de ella Valeria iba  hablando con Niall, Paula estaba a su derecha, justo al lado de Zayn. Unos pasos por detrás Harry miraba el suelo pensativo. Y a la cola, Liam, Louis, Marta y Carla. Iban a un restaurante con intención de cenar algo rápido porque Niall no paraba de quejarse de que tenía hambre.  Estaba tiritando, pero hacía lo posible para que pareciera que estaba bien. Nadie la había obligado a salir de casa en shorts, y menos en Londres. Caminaba en silencio, escuchando las conversaciones del resto y oyendo las gotas de lluvia caer en el techo del paraguas. Cruzaron el parque y volvieron a los coches.
Valeria podía dar una conversación lo bastante interesante como para poder apartar los pensamientos de Paula que volaban por su mente. Al menos eso pensaba Niall. La chica no se acordaba de nada de lo que había pasado la noche anterior, o en realidad sí se acordaba pero le odiaba tanto que pretendía apagar las imágenes y dejar el pasado, en solo eso, pasado. El viaje en coche se le hizo eterno, pero solo habían sido 10 minutos.
Marta apenas podía creer que siguiera en pie, llevaba un día muy movido, lleno de sorpresas. Liam había roto con Danielle y ella no se había enterado. No hacía mucho según él había comentado pero de todas formas era una noticia bomba que a cualquier directioner le parecería la mejor cosa del mundo. Pero sobre todo a ella, ahora que le tenía tan cerca, ahora que por fin podía cumplir su sueño. Llegaron al restaurante, y se afincaron en una mesa.
Louis sonreía, como siempre, estaba feliz. Todo el mundo pensaba que Louis Tomlinson podía pasarse el día riéndose, pero ahora no podía. ¿Serían celos? ¿Por qué ella hablaba con el resto y no con él? A lo mejor pensaba que él era muy inmaduro porque a pesar de ser el mayor era casi el menos responsable. No, no era eso, ella reía sus bromas. ¿Qué fallaba entonces? A lo mejor no tenía que haberlo dejado con Eleanor, pero de aquello hacía ya varios meses… Pidieron y esperaron pacientemente que llegara la comida.
Carla sentía pinchazos en la rodilla, se había dado un buen golpe contra la pata de la mesa. Miraba rápidamente a Zayn y luego volvía a fijar la vista en la nada. No quería que él ladescubiera mirándole, prefería no saber que pensaría el chico. Al fin y al cabo él tenía novia y era famoso y ella solo era una española a la cual la suerte había sonreído dándole por vecinos a sus ídolos. Tenía gracia, a ella nunca le había ido todo ese rollo del destino. Eso era más típico de Marie,  podía ser muy supersticiosa. El camarero anunció que pronto llegaría la cena.
“Harry estás perdiendo tu encanto” Se dijo el pequeño en su interior, “En tan solo dos días pudiste enamorar a una mujer famosa y no puedes con ella” Volvió a mirarla, parecía absorta en sus pensamientos. Llevaba así desde que se fueron del Hyde Park, a lo mejor había metido la pata. Quizás estuviera yendo muy rápido, había llegado ayer. Esta vez quería estar seguro de que ella sentía lo mismo, pero no estaba seguro de poder esperar. Pensó en ofrecerle su chaqueta, era evidente que tenía frío, pero luego entraron en el restaurante. Ahora estaban llegando las primeras raciones.
Valeria estaba sentada con Paula a la derecha y Liam a su izquierda y enfrente tenía los profundos ojos azules de su BooBear, sí, le perdían los ojos de Louis, a quién iba a mentir. Muchas chicas solían decirle que dejase de pensar como una cría de trece años, pero ella nunca se había dejado amedrentar. El lema del grupo era algo así como “Si hiciera caso de lo que la gente me dice nunca habría llegado hasta aquí” Era una frase que decía mucho su abuela. Les posaron la cena, tenía una pinta exquisita.
Zayn observaba la tele, las noticias de la cadena nacional estaban hablando de las nuevas leyes aprobadas por el primer ministro, no era qe le interesase la política pero temía cruzarse con su mirada. Le recordaba tanto a Perrie. Perrie; la que le había dicho a principios de año que ya no había más, que se había terminado porque no podía soportar estar alejada de él. Y ahora, pocos meses después llegaba una española que solo le hacía pensar el su antigua novia. En aquel restaurante todo estaba delicioso, tendría que empezar a hacerle más caso a Niall
Paula tarareaba “Little things” en su mente, no podía hacerlo en alto porque no pretendía parecer loca por sus ídolos. La felicidad que desprendía el irlandés mientras comía brillaba a kilómetros de distancia. Hasta la fecha sus únicas novias habían sido las guitarras y las comidas. Aún le rondaban por la cabeza las palabras del chico “En lo que pasó anoche, entre nosotros quiero decir” ¿Qué había hecho? No estaba tan borracha, al menos eso pensaba ella. Alguna Nochevieja había sido peor y no cometió ninguna estupidez. Se suponía que habían venido a Londres a estudiar, si su madre se enteraba la llevaría de vuelta a España a la voz de ya. Ya era hora de pagar la cuenta, sacó su cartera y miró la nota.
Liam flotaba en su mundo, el más sensato de los chicos aún seguía recapacitando sobre la noche de ayer. Sus nuevas vecinas les habían revolucionado eso quedaba totalmente claro. Y es que las chicas eran de armas tomar, todas diferentes e iguales a su manera. Con sus fuertes y sus débiles. Sus caídas y levantamientos. Parecían nieve de septiembre, la cuál es difícil de encontrar pero cuando llega, lo hace fuertemente. Empezaron a levantarse, ya era hora de volver a casa y parecían cansados.


Cuando Marie agarró su pijama y su almohada se sintió como en el cielo, había llegado ayer y no había tocado su cama, algo poco habitual en ella que era una vaga redomada. Abrió su bolso para sacar su móvil y encontró una pequeña nota, no había reparado en ella antes, un número de teléfono. ¿Y ahora qué? Se preguntó la pequeña. La situación era la típica del admirador secreto que suelen tener las chicas populares de las series de televisión, en su infancia Marie siempre había querido ser como ellas, ahora comprendía que tal y como era; era feliz.
No podía dormir, la nota y el teléfono llenaban su mente. Vueltas y vueltas. Bebió agua, y tampoco funcionó. Decidió abrir la ventana y tomar el aire un rato. Se apoyó en el alféizar y cerró los ojos. Podía sentir el fluido tráfico de los coches londinenses, la vida nocturna de la capital británica. Se oyó un golpe sordo, otra ventana abierta. Y luego una voz preguntó:
-¿Tu tampoco puedes dormir?
Marie volvió a abrir los ojos, allí estaba él, con sus ojos verdes. Siempre le habían gustado esos ojos, le recordaba a las plantas, sus mejores amigas durante el tiempo que había vivido con sus abuelos. La chica negó con la cabeza y sonrió ligeramente. Harry le devolvió la sonrisa  y ella pensó que era un amor de persona “Céntrate Marie; no eres más que su vecina y nunca lo serás” Bostezó y le dio las buenas noches al chico. Volvió a la cama y no supo bien como se durmió. Y durmió toda la noche del tirón como hacía meses que no dormía.


miércoles, 16 de enero de 2013

Corre, salta, ríe, vive el momento


Entraron en la mansión, apenas hubieron llegado se lanzaron todas a sus habitaciones. Marie puso música, pero no puso One Direction porque no pretendía parecer una acosadora loca por sus ídolos.  “Don’t leave me now, don’t say goodbye, don’t turn around…” La canción martilleaba su cabeza, mientras dejaba que el agua empapase su melena castaña. Se envolvió en una toalla y volvió a la habitación.
¿Qué se pone una para salir a conocer Londres con los chicos? Esa pregunta rondaba la cabeza de Valeria mientras entraba en el vestidor y comenzaba a rebuscar en su ropa. ¿Vestido? Mejor una falda. ¿Tacones? No gracias, pasaba de terminar descalza.
-Paula; ¿qué vas a llevar?- le preguntó a la chica cuando entró en la habitación.
-Pues no tengo ni idea, lo cierto es que no he tenido ocasión de practicar que ponerte en una situación como esta.
Marta lo tenía claro, se iba a calcar unos pitillos y aquella camiseta que tanto le gustaba, revolvió su ropa y sacó el conjunto, no era nada del otro mundo pero a ella le gustaba como le quedaba. Luego fue a buscar sus zapatos.
“¿Qué me calzo?” Lloriqueaba Paula en su interior, no se decidía por el calzado, las bailarinas negras o las Vans. Dios que dura era la moda. Volvió a mirarse al espejo por decimoctava vez, no podía decidirse. Carla entró en el vestidor y la miró pensativa.
-Vans- comentó, mientras Valeria asentía.
Carla no estaba segura de ir en las condiciones adecuadas para salir con One Direction, pero nunca se sabía y solo le quedaba media hora, así que no tenía demasiado tiempo para cambiarse de ropa.
Bajaron las escaleras casi al mismo tiempo, cada una iba en su particular estilo.
-Mierda- chilló Marie, mientras veía como empezaba a llover.- Pues no me da tiempo a cambiarme.
Paula la miró, la más pequeña llevaba unos shorts negros con una camiseta rosa fosforito, acompañado por una especie de americana negra. Calzaba unas Vans del mismo color que la camiseta. Iba a pasar frío, y se iba a mojar, se dijo la mediana en su interior.
Cogieron sus paraguas y cada cual pensaba en que harían esta tarde. Valeria flotaba por el mar de los ojos de Louis, eran más bonitos en persona, más que en foto. Negó con la cabeza, él nunca se fijaría en ella.
Cuando salieron, los chicos ya estaban fuera apoyados en dos coches. Se repartieron en ellos y pusieron rumbo al Hyde Park. Liam enarcó una ceja cuando las vio salir, apuntó  a Marie que se encogió de hombros y que ya estaba tiritando. Marta entró en el coche con Valeria, Liam, Louis y Carla. Y el resto se montaron en el otro. Cuando llegaron al parque ya no llovía.
-Bueno, este es el Hyde Park, londinense- empezó Niall, mientras caminaban.
Paula sacó la cámara y empezó a hacerle fotos a todo. Carla dándole de comer a una paloma mientras Louis gritaba “KEVIN”; Liam enseñándole a Valeria una planta; Paula rebuscando la cartera en su bolso para comprarse un helado mientras que Zayn encendía un cigarrillo (foto hecha por Niall), Marie gritándole a Harry que dejase de llamar a los patos mientras Marta se reía como una loca.
Alrededor de las seis y media se sentaron en la hierba, Louis estaba hablando con Valeria y Marie sobre España, ellas le contaban algunas cosas sobre la historia de su país y él las escuchaba fascinado. Niall estaba haciendo la croqueta por el parque mientras Paula se reía de unos chistes que Zayn le estaba contando. Liam mantenía una animada conversación con Marta, Carla y Harry. El pequeño estaba apoyado en un árbol.
-Yo tengo ganas de ir a un Starbucks- lloriqueó Paula.
-Sera hipster la Paula…- le gritó Valeria.- ¿Dónde queda el Starbucks más cercano? Más que nada para que se calle.
-Creo que queda en Notting Hill- dijo Louis encogiéndose de hombros,- No solemos ir a esos sitios.
Se sacudió los pantalones y Niall se ofreció a acompañarla. Se alejaron charlando y Marie se puso de pie también y corrió hacia Carla, dejando a Valeria con Louis.
-Me acoplo- chilló giñando un ojo. Mientras se sentaba Marta aprovecho para intentar hacerle cosquillas y ella gritó- ¡Cosquillas no!
Harry se le acercó por detrás y justo cuando estaba empezando a hablar le calló una lluvia de cosquillas. La más pequeña del grupo se empezó a reí como una loca. Se retorcía por el suelo intentando sacarse del agarre del rizoso.
-No por favor- rogó Marta- No la hagas empezar a reír, como le entre un ataque de risa no va a parar.
Pero parecía tarde, a la chica ya le estaban saliendo lágrimas en los ojos. Carla suspiró echándole una mirada a Zayn, que estaba encendiendo un cigarrillo ¿Por qué él no se fijaba en ella?
Paula caminaba en silencio al lado de Niall, él chico parecía absorto en sus pensamientos, levanto la mirada y la descubrió observándole. Ella se sonrojó.
-¿Qué piensas?- preguntó la mediana inocentemente.
-En lo que pasó ayer- dijo el chico- entre nosotros quiero decir.
La chica le dirigió una mirada fugaz, dando a entender que no sabía de qué hablaba. ¿Entre ellos? ¿Qué se supone que había hecho mientras estaba borracha? No se acordaba de nada, y Liam había dicho que después de que él se durmiera ellos se quedaron despiertos.
-No te preocupes- dijo Niall con una sonrisa cruzándole la cara.
Entraron al establecimiento, Paula seguía en las nubes y por poco no se entera cuando la chica le preguntó que iba a tomar. Cogió un café, seguro que la animaría, también pidió un cappuccino para Marie porque si no lo hacía estaba segura de que ella se iba a tomar el suyo. Las cosas flotaban por su mente con total libertad seguía intrigada sobre lo de anoche, pero Niall no quería hablar de ello.
Marta estaba flipada, nunca pensó que alguien se pudiera reír tanto, y menos Marie, vale que tuviera risa fácil y ataques de risa, pero llevaba 5 minutos riéndose y parecía que había tomado drogas. La gente se giraba a mirarlos, Harry estaba avergonzado, a fin de cuentas él había provocado que la chica estuviera en tal estado. A lo lejos divisó a Paula y a Niall, su amiga traía dos cafés y enarcaba una ceja mientras contemplaba la escena desde lejos, estaba claro que llamaban mucho la atención. 
-Dios Marie, ¿quieres respirar de una vez, por el amor de Dios?- chilló Harry.
-Tranquilo, no se va a morir- contestó Valeria- su récord está en 7 minutos riéndose sin parar.
La menor de las chicas, empezó a reírse más lentamente, y a respirar, poco a poco se fue calmando, y dándose cuenta del espectáculo que había armado en medio del Hyde Park. Se sonrojó, era evidente que había destacado incluso en Londres.
-La moraleja de todo esto Harry, es que has aprendido que si yo digo “Cosquillas no” es por algo- dijo indignada.

martes, 15 de enero de 2013

Un asedio inesperado y el ibuprofeno terminado


Paula aún no se creía que iban a tener que quedarse en su casa. Los chicos les habían advertido que si no la prensa las acribillaría, mientras Marta no paraba de quejarse de su dolor de cabeza Marie estaba saliendo de sus casillas. Valeria ayudaba a Niall a preparar el desayuno, eran las 12 del mediodía, y hacía poco más de una hora que estaban despiertos. Liam les había prometido contarles que había pasado realmente ayer de noche una vez comieran algo. Zayn seguía mirando por la ventana y encadenando un cigarrillo tras otro, se notaba que estaba bastante nervioso. Harry paseaba también intranquilo, de vez en cuando echaba una mirada discreta al sofá donde Marie hablaba animadamente con Carla y Louis. Paula echaba miradas a la cocina y a la ventana en busca de una mirada que les dijera que ya podían irse. Liam buscaba una pastilla para el dolor de Marta, o simplemento algo que la callase antes de que Marie se levantara, cruzara la habitación y le soltase un bofetón, porque Marie paciencia tenía más bien poca.
Valeria entró para avisarles de que el desayuno estaba preparado y huyeron todos en dirección a la cocina, que era incluso más grande que la de la tía de Marie. Se colocaron alrededor y empezaron a comer. Picaron a la puerta unas tres o cuatro veces.
-No os preocupéis.- Dijo Louis mirando la expresión de las chicas.- Solo quieren una foto, pero yo no estoy nada fotogénico esta mañana.
Mientras Liam estaba masticando un trozo de unas deliciosas tortitas Harry le dijo algo al oído e hizo que se atrgantara. Empezó a toser fuertemente y cuando consiguió recuperarse exclamó:
-¡NO, HAROLD NO! ¿CÚANTAS VECES TENGO QUE DECÍRTELO?
El pequeño pareció decepcionado, y Marta se preguntó que le habría dicho, pero no le dio más importancia. Cuando volvieron al salón Zayn comentó:
-Bueno, nos quedamos en las doce de la noche hasta donde se acuerda Marie, y ¿qué más?
-Pues después de que se quemara el brazo con el aceite, hicimos una ronda de preguntas, y luego eligió prueba. Y Tommo como es un capullo le hizo darle sus pantalones a Harry.
-Ah bueno, eso me deja algo más tranquila- exclamó la chica- pero ¿qué pasa que lo jodido solo lo paso yo?
-No- siguió el más sensato de los chicos- Zayn tuvo que subir las escaleras con los pies como un pingüino. Y eso fue obra de Paula.
-Paula que claramente estaba bajo los efectos del vodka que Niall me había obligado a beber- se defendió ella.
Volvieron a reír y Marta se volvió a quejar de que le dolía la cabeza. Marie resopló, la estaba toreando más de lo que debería. Pero a los chicos se les había acabado el ibuprofeno y como no podían salir de casa, aquello iba a acabar mal.
-Marta; de verdad, no creo que te duela mucho la cabeza si no paras de quejarte de una vez- soltó Valeria- es que a mí también me duele. Yo también me pasé.
-Bueno calma señoritas- intentó apaciguar Louis- no hace falta que os peleéis hay Louis Tomlinson de sobra para todas.
Niall le miró de reojo, lo cierto es que el ambiente no estaba para hacer bromas del tipo de las suyas. Harry sugirió jugar a algo para pasar el rato. Le fulminaron con la mirada.
-Vale, a prueba o verdad no. ¿Qué queréis entonces?- volvió a decir.
-Sois famosos, ganáis millones- dijo Carla- ¿no os da para poner una puerta trasera al jardín o algo así?
-Lo cierto es que no- dijo Zayn encendiendo otro cigarro- ¿contamos chistes?
-Marie tiene el humor en el culo- gruñó Louis.- Lo descubrí esta mañana.
-Gracias- ironizó ella.
Marta se estaba poniendo nerviosa, entre el martilleo de su cabeza, el retso hablando, y los periodistas ahí fuera creyó que se volvería loca. ¿No se iban a ir nunca?
-La última vez poco después de comer ya se fueron- soltó Liam como leyéndole la mente- si que deben estar desesperados por una exclusiva.
-Aclaradme una cosa- pidió Paula- ¿hoy es domingo no?
Los chicos asintieron y ella se maldijo en su interior, ni siquiera podía salir de compras. No iba a quedarse en casa toda la santa tarde. Llevaba la mañana encerrada y a contra de su voluntad. Estiró las piernas en el sofá y cerró los ojos tratando de dormir un rato. Unos minutos después se oyó como una voz grave les gritaba  a los periodistas que se largaran de una vez y acto seguido la puerta se abrió.
-Chicos- volvió a decir la voz- ¿quiénes son…?
-¡PAUL!- exclamaron los cinco al unísono.
-Eres nuestra salvación- comentó Niall por separado- Verás ellas son nuestra nuevas vecinas y ayer se durmieron aquí sin querer, y ahora no podían salir porque nos estaban acosando…
Valeria abrió mucho los ojos, el guardaespaldas de los chicos no era tal y como se lo había imaginado pero era un hombre capaz de imponer respeto. Se acercó a la ventana y comprobó que ya no había rastro de cámaras ni periodistas. Se volvió al resto. A tiempo para ver como Louis abrazaba al hombre diciendo.
-Paul cariño, cuanto te he echado de menos.
Marta ahogó una risita, el mayor de los chicos se abrazaba más fuerte al hombre mientras él intentaba zafarse de su agarre. Harry abrió la boca para preguntar algo, la cerró de nuevo y la volvió a abrir pensativo.
-Lo que tengas que decir dilo ya- soltó Liam mirándolo.
-Es que…- dijo el rizoso- ¿de quién es la habitación que da a nuestra casa?
-De Marie- contestó Marta.
La aludida levantó la vista y Harry hizo señas con la mano quitándole importancia a la pregunta.
-Yo, lo cierto es que ya es hora de que nos vayamos- dijo Carla levantándose.
-Oye- chilló Zayn- ¿Qué hacéis esta tarde?-Se miraron unas a otras y Carla se encogió de hombros. - ¿Y si damos un paseo y os enseñamos la ciudad?
-Me parece una idea estupenda- respondió Paula- pero ¿nos dais una hora para cambiarnos de ropa?- continuó con una sonrisa.
Los chicos asintieron y las mandaron estar allí a las 5 en punto. Paula no terminaba de entenderlo, acababan de llegar a Londres ayer mismo, sus vecinos eran sus ídolos, se quedaban a dormir en su casa, tenían que esperar que un grupo de periodistas dejaran de acosarles, y ahora ¿ellos les iban a enseñar la ciudad? Definitivamente tenía que ser un sueño.